Fútbol Peruano

Alianza Lima: análisis del partido que lo dejó afuera de la Sudamericana

Alianza Lima: análisis del partido que lo dejó afuera de la Sudamericana

Foto: Esthefania Bedoya

Los veinticinco primeros minutos fueron parejos. Dominio del balón alternado, con intensidad para la marca por parte de ambos equipos, muy concentrados en tener referenciados a los rivales, sin muchas ocasiones de gol y ni siquiera aproximaciones peligrosas. Del veintiséis en adelante, Independiente fue mejor. No solo porque hubo una merma en el rendimiento físico de Alianza, sino también porque empezó a encontrar espacios para explotar producto de la exagerada longitud entre los futbolistas íntimos y la poca coordinación defensiva. Entonces Independiente empezó a eliminar rivales a través de pases entre los pasillos (muy amplios) que encontraba entre jugador y jugador de Alianza. Además de empezó a atraer la marca para terminar las jugadas por el costado, priorizando el 1vs1. Sobre todo por el lado de Barco. En su mejor momento durante el primer tiempo, Independiente anotó un gol y le anularon otro por una posición adelantada de Gigliotti, quien interferió en la reacción del golero Leao Butrón.

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Bengoechea cambió el esquema en relación al partido de ida, en el que había utilizado un 5-3-2. Esta vez, eligió un 4-3-3, con un volante ancla (Fuentes) y dos interiores. Por izquierda Aguiar y por derecha Cachito Ramírez. Es decir, el entrenador uruguayo, planteó jugar duelos individuales en la mitad de la cancha contra Independiente. El equipo argentino, utilizó el mismo esquema (4-3-3), aunque con una variante: dos jugadores por delante de la línea de cuatro y uno más arriba, suelto, como una especie de 10. La imagen debajo de este párrafo grafica lo expresado. Para nosotros, error de Bengoechea. No en la elección de plantear duelos individuales, sino en la elección de los intérpretes. Ramírez y Aguiar, con la pelota, estuvieron siempre referenciados y bien marcados. Sin la pelota, el cambio de ritmo de Independiente los terminó ahogando. Y Fuentes hizo lo que pudo. Uno de los pecados de los entrenadores, explicaba Marcelo Bielsa en una de sus tantas fenomenales conferencias, es pretender que vuelen los jugadores que solo pueden caminar. Y Bengoechea puso a dos jugadores que caminan contra dos aviones de Independiente.

 

Una de las virtudes que reconocimos en Independiente en el primer párrafo fue la capacidad que tuvo para atraer la marca de los íntimos hacia la zona en la que estaba el balón para luego pasar la pelota hacia el sector en el que podía dejar mano a mano a sus extremos con los laterales grones. Sucedió durante los últimos quince minutos del primer tiempo y los primeros diez de la segunda mitad. La imagen debajo de este párrafo sustenta lo dicho (de hecho es la acción que acaba en el gol anulado de los rojos). Y en los duelos individuales, Barco superó a los dos laterales locales con facilidad, Benítez pasó por encima a quien tuviese al frente y Rigoni hizo lo propio. Encararon siempre y en la mayoría de ocasiones, pasaron sin oposición alguna. En el segundo tiempo, el equipo argentino saltó a la cancha con la idea de anotar el segundo tanto y liquidar la serie. En ese tiempo, generó dos situaciones claras para anotar. La primera fue un gol inválido por posición adelantada y la segunda un remate de Gigliotti por encima del arco tras quedar mano a mano en diagonal contra Butrón. En estos diez minutos, el equipo de Holan fue amo y señor del dominio de las acciones. Recuperó en campo contrario, mu rápido y contó con opciones de anotar. Recién en el minuto 60, Alianza tuvo su primer remate a portería de la segunda etapa. Un disparo muy suave de Aguiar a las manos del golero, tras coger el rebote de un córner a favor. 

 

Desde el minuto 60 en adelante, Alianza Lima tuvo la posesión de la pelota. Dominó las acciones. Bengoechea metió a Vílchez y Quevedo. Este último, fue el que más encaró de todos los jugadores aliancistas. Valiente para el uno contra uno. Pareciera que tenía la disposición de arreglar las cosas por sí mismo, pero con el equipo cansado, con un Aguiar que ya no se mostraba como opción de pase, un Pajoy estático y un lateral (Cossio) que ya no pasaba como en los primeros 20 minutos del primer tiempo, Kevin no tuvo otra alternativa que desequilibrar a través de una individualidad. Prosperó en algunos casos, aunque sin poder culminar con una buena decisión las jugadas. Alianza no generó ocasiones claras de gol. Anduvo sin ideas para la gestación colectiva de alguna acción peligrosa. Con una volante sin cambio de ritmo, que pierde los duelos individuales y las segundas pelotas, era difícil que tenga sorpresa. A eso se suma que la escasez de movimientos de los tres de arriba, tanto para hallar espacios libres como para profundizar. Alianza tiró todos los pases al pie. Solo uno profundo. Y así es difícil causar peligro. En la previa del compromiso, en nuestro análisis, marcamos una zona roja entre la línea defensiva y la volante de Independiente que podía atacar el equipo de Bengoechea. Solo lo hizo una vez, cuando Hohberg ocupó ese espacio en el primer tiempo, giró y remató a la portería contraria (nótese en imagen debajo de este párrafo). Y si bien Alianza tuvo el dominio de la pelota, y de las acciones en la segunda etapa, Independiente nunca dejó de tener controlado el partido. Porque una cosa es dominar y otra controlar. Con y sin la pelota, Independiente controló el partido en Lima. Nunca pasó apuros. Sobre los 30 finales decidió jugar de contragolpe y, de hecho, pudo anotar hasta dos goles más si no fuese por la mala decisión de sus delanteros en este tramo final del partido.