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Alianza Lima fichó a Hohberg, un apellido que regresó de la muerte

Alianza Lima fichó a Hohberg, un apellido que regresó de la muerte

Hohberg jugará en alianza.

El último refuerzo de Alianza Lima, Alejandro Hohberg, es nieto de un hombre que protagonizó una de las historias más singulares de la Copa del Mundo.

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La mística en el fútbol es un tema especial que suele aparecer en momentos trascendentales, dejando un legado en las nuevas generaciones. Un legado que posee Alejandro Hohberg, quien ya sabe que es jugar por la selección peruana y pronto, también, lo hará por Alianza Lima, un grande del fútbol peruano. Un presente de retos importantes, habitual para los integrantes de su familia.

Alejandro es nieto de Juan Eduardo Hohberg, el entrenador argentino que dirigió a Sport Boys en 1972, a la ‘U’ en 1974 y fue bicampeón con Alianza Lima entre 1977 y 1978. Un hombre que decidió vivir en Lima hasta que falleció el 29 de abril de 1996. Un hombre que no pudo evitar el paso del tiempo, pero sí logró regresar del más allá en una Copa del Mundo.

Juan Eduardo Hohberg inició su carrera en Rosario Central y en 1949 fue fichado por Peñarol. Cinco años más tarde Hohberg era titular en la selección uruguaya, en el partido por las semifinales del Mundial Suiza 1954 ante la Hungría de los míticos Ferenc Puskas y Sandor Kocsis.

Uruguay, vigente campeón del mundo, perdía por dos goles a cero ante los 'Magiares Mágicos', país que venía de vencer 9-0 a Corea del Sur, 8-3 a Alemania y 4-2 a Brasil en cuartos de final. Las crónicas charrúas narran que Hohberg puso el descuento a los 75 y a los 86 volvió a aparecer para anotar el empate y desatar la locura entre sus compañeros.

"Juan Hohberg, el héroe de la tarde, se puso de pie y totalmente embarrado salió disparado en una carrera alocada. Algún compañero detuvo su marcha con un abrazo que se pareció más a un tackle que a un gesto afectuoso, y así se sumaron uno, dos, tres… diez! De pronto el héroe de la jornada se vio tapado por una avalancha celeste. Y al culminar el festejo, todos se pusieron de pie menos uno: Juan Hohberg. El heroico delantero, que había quedado literalmente sepultado por sus compañeros, estaba tendido en el césped y sin signos vitales evidentes", recuerdan las crónicas.

La euforia del gol del empate cambió por un silencio tétrico. Hohberg no tenía pulso y recibía masajes cardíacos, respiración boca a boca e incluso coramina. Durante 15 segundos, tal vez los más angustiantes en la historia de los mundiales, Hohberg estuvo muerto en la cancha del Lausana.

Felizmente, Hohberg recuperó los signos vitales y, por increíble que parezca, regresó al campo de juego para disputar la prórroga. Un Uruguay desgastado por el esfuerzo y las emociones no pudo resistir la reacción húngara, que con dos goles de Sandor Kocsis clasificó a la final, en un resultado que también significó la primera derrota celeste en una Copa del Mundo.

Un recuerdo que llena de orgullo a Alejandro, un peruano que empezó su historia en las divisiones menores de Peñarol y que a los 20 años debutó en primera con Rentistas ante Nacional. Un camino que siguió en el Torque de Uruguay para luego pasar por Melgar, San  Martín, César Vallejo y Alianza Lima. Un club en el que el apellido Hohberg buscará volver a ser ilustre.