Lo mejor del 2016: Perú ganó por primera vez en Asunción
Christian Cueva dio una asistencia y un gol frente a Paraguay
Selección peruana

Lo mejor del 2016: Perú ganó por primera vez en Asunción

Foto: Getty Images

Imposible no recordar el triunfo de la selección peruana que más alegría le brindó al país en el 2016.  Cueva y Perú ratificaron en Asunción que “las historias no cuentan”.

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Hace tiempo que Christian Cueva dejó de ser una apuesta para transformarse en una referencia. Acaba de errar la mejor semana de su vida. Genial en el ‘Clásico Paulista’ e intratable en el Defensores del Chaco, aquel campo ‘maldito’ donde nunca habíamos rescatado siquiera un triunfo. Pero el diez de la selección no cree en patrañas. Menos en tendencias y fantasmas. Él se aferra al momento. Al hoy, ese mismo que revela que es el mejor peruano de la actualidad, con diferencia.

“Las historias no cuentan”, ventiló a los medios un día antes al duelo en Asunción. Justamente la misma frase que nadó por su mente, mientras comandaba una carrera entrañable. Una corrida que iba en contra de tantos años de escepticismo. El medio peruano tomó la lanza, con maña pasó de Moreira y cedió un balón a Flores para que a placer nos dé una ventaja que merecíamos desde el primer minuto de juego. Si queremos relatar una película, esa acción es catalogable como el ‘plot point’. El punto de quiebre de un enfrentamiento que tuvo a Cueva como actor principal de una victoria producto de un escepcional juego.

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Fuimos superiores de principio a fin, señores. Por la relevancia del triunfo, esta crónica no será lineal. De manera que no sabemos cuántas anotaciones se registraron en la historia del Defensores del Chaco por la vía aérea (deben ser muchos), pero Christian Ramos, sí, Ramos, les aplicó a los paraguayos un poco de su propia medicina. La especialidad de la casa no llegó necesariamente por parte de los locales, de modo que el central nacional se elevó, a vistas de un estadio colmado de ‘albirrojos’, para ratificarnos que el Ramos que viste la camiseta de la Selección es un central de garantías y converge con aquel que mira los partidos en la liga argentina desde el banco.

Sin duda, los números marcan un camino y en generación Perú estuvo cerca de la perfección. ¡12 ocasiones de gol! Son muchísimas. De esa cifra convertimos una cuarta parte, premio a la contundencia que sí tuvimos en Paraguay, a diferencia de otros compromisos. Sinceramente, los comandados por Arce no propusieron absolutamente nada. Nunca pusieron la pelota al piso y su sustento se entregó a revolear cada balón que causaba peligro. Ni los Romero ni los volantes medios recibieron cómodos, por lo cual la desconexión de la ofensiva rival fue más que evidente.

Y la otra cara de la moneda fue la escuadra nacional. Con todos nuestros efectivos aplicados. Flores dejando la piel en cada retroceso o Paolo recogiéndose metros fue la fiel muestra de un conjunto solidario, que cuando pasó a terreno contrario supo ocupar muy bien los espacios. Y allí recibió Cueva. Detrás de Rojas y Riveros para obligar a Da Silva a salir de su cueva. Lo mismo con Carrillo por ambos lados en los que se desarrolló, aunque inclinándose siempre a dañar por el centro. Gareca le ganó la partida de ajedrez a Arce, básicamente por la acertada función que tuvieron nuestros volantes para atacar y también para retroceder cuando hizo falta.

Foto: FPF

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Claramente, la tranquilidad la oficializó Christian Cueva. El volante del Sao Paulo aprovechó otra mala salida de los paraguayos y con fortuna marcó el 3 a 1. Barreto no logró despejar bien, la pelota quedó en poder del peruano que lo amagó hacia adentro y luego, con el arco prácticamente descubierto, resolvió hacia su lugar preferido. Aquel por el que suelen ingresar sus penales. Cruzó su remate y besó el escudo para marcar su inconfundible presencia.

Gareca había dicho que Christian no había llegado a su real dimensión y vaya que no se equivocó. Definió sin cargas y el cuarto caería como consecuencia del tercero. Paraguay debía asumir riesgos y terminó por descompensarse. Y por izquierda, Edison Flores influyó de sobre manera para liquidar la historia. Esa misma que nos cuenta que ganamos de visita después de doce años, al ver como Edgar Benítez añadió la bola en su propia valla.

Renato Tapia pecó de ingenuo en el 1 a 0, pero eso quedará para la anécdota. Un detalle que dejamos en segundo plano, porque hoy cantamos victoria fuera de casa, y hoy no tenemos miedo de mirar la tabla. Antes la mirábamos de reojo y ahora podemos observarla de frente, puesto que estamos a tres puntos del repechaje. No obstante, vayamos con calma. Con cautela. Aunque con la misma rabia que denotó Gareca en cada grito de gol, con la autoridad de Ramos y Rodríguez, con la evolución de los Yotún, Tapia o Corzo, con el liderazgo de Paolo y con la lucidez de Christian Cueva, el gran héroe de una película que el mismo tituló: “Algunas veces en el fútbol, las historias no cuentan”.

Paraguay 1-4 Perú

 

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