Selección Peruana

Gareca, el futbolista rebelde que cambió los insultos por los abrazos (siendo entrenador)

Gareca, el futbolista rebelde que cambió los insultos por los abrazos (siendo entrenador)

Foto: Getty Images

Por: Horacio Zimmermann

Hubo una época en la que Gareca fue rebelde. No controlaba sus impulsos. Insultaba a los árbitros a placer. Provocaba a los hinchas rivales. Besaba el escudo de la camiseta del equipo que defendía apuntando a la tribuna rival en medio de un partido caliente. Se burlaba de los empresarios que iban a visitarlo con el afán de llevarlo al exterior. Fumaba cigarrillos y les echaba el humo mientras hablaban de su futuro. Ese era Gareca. Un tipo que prefería que le llamasen 'Flaco', pero que le asentaba mejor el apodo de 'Tigre'. Sobre todo por su comportamiento. Muchas veces desmedido. Otras tantas, incomprensible. En el 81, por ejemplo, fue sancionado con ocho fechas de suspensión por hacer volar la tarjeta de un árbitro con un manotazo. Fue en una visita de Boca a la cancha de Estudiantes. Cuando volvió tras cumplir la drástica sanción, recibió once jornadas más de castigo por insultar a otro árbitro. Era un tipo impulsivo. Sin límites. Sus constantes cambios de look reflejaban que era un muchacho que variaba con suma facilidad de estado de ánimo. Gareca era otra persona. Muy diferente al tipo sereno que demuestra ser hoy como entrenador de la Selección Peruana. Un técnico que no cambia la expresión de su rostro según victoria o derrota. "Yo era un irrespetuoso, pero con los años me amoldé, aprendí a serenarme", reconoce.

Conforme pasaron los años cambió la irracionalidad por la prudencia. "Su forma de ser nos transmite paz", reflexiona Aldo Corzo, seleccionado nacional peruano. "Hay cosas que a uno lo terminan haciendo más fuerte, para mí, todas las experiencias sirven y a través de los años uno se va curtiendo", explicaba Gareca en el 2009 en una entrevista con El Gráfico. Pero para pasar de ser un tipo irrespetuoso a otro que transmite calma tuvo que enfrentar las adversidades de su carrera. Cuando dejó Boca para firmar por River, por ejemplo, la barra xeneize compuso un cántico en su contra: "Gareca tiene cáncer, se tiene que morir", gritaban los bosteros desde las tribunas. "Fue tremendo. Me puteaban en todas las canchas", recuerda el 'Flaco'. Sin embargo, Gareca no solo era blanco de insultos o puteadas. También tuvo decepciones. Y hubo una que en particular marcó su camino: ver el mundial por televisión. En el proceso hacia el Mundial del 86, el 'Tigre' había sido uno de los jugadores que defendió el proceso de Bilardo frente a la incesante ola de críticas de un sector de la prensa. Puso la cara junto a Ruggeri y otros compañeros suyos. Incluso se reunieron con los medios de comunicación más importantes para pedir que cesaran los ataques. Pero Gareca no solo fue importante fuera de la cancha, respaldando una causa que creía justa; dentro de la misma, anotó los dos goles más importantes de esa Argentina: el de la clasificación al Mundial contra Perú y el que cortó una racha de 13 años sin victorias ante Brasil. "Es uno de los goles que más grité", recuerda el 'Flaco' cada vez que puede en relación al tanto contra los brasileños. Aun así, la consecuencia tras haber sido parte del proceso significó en su vida uno de los días más tristes de su carrera. Cuando Bilardo entregó la lista de convocados a México 86, el  apellido de Ricardo no figuraba. "Recuerdo que estaba en Chile cuando me enteré que quedaba afuera. Estaba concentrado con el América. Los medios colombianos ya me daban adentro de la lista, pero a mí no me llamaba nadie de Argentina. En un momento entré al comedor, y todos los muchachos hicieron un silencio… Vinieron y me contaron. Después me fui a la habitación y lloré como un condenado".

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Los golpes amoldaron al 'Flaco'. Con el tiempo, entendió que debía cambiar los hábitos que tuvo como futbolista. Ahora como entrenador, dejó de fijarse en los aspectos negativos para impulsar los positivos. Atrás quedaron las reacciones impensadas. Las cambió por gestos afectuosos. Reconoció que un abrazo transmite mucho más que el grito más efusivo. "Ricardo no es de gritar. Cuando levanta la voz no lo hace para resondrar, sino para destacar la importancia de lo expuesto. Él nunca pierde la calma", cuenta Juan Carlos Oblitas, director deportivo de la FPF. Después de cada triunfo de la selección, el vestuario peruano emana una serie de sensaciones. Hay lágrimas, sonrisas, arengas, oraciones. En medio de todo esto, Gareca esquiva el bosque de impresiones y se acerca a todas las personas que habitan el camerino. Jugadores, cuerpo técnico, fisioterapeutas, utileros, etc. A todos, uno por uno, entrega la mano, un sincero abrazo y los felicita por la victoria. "Gareca detesta ser la estrella, siempre atribuye el éxito a los demás. Muy generoso con sus pupilos al igual que con sus colaboradores", opina Antonio García Pye, Gerente de Selecciones de la FPF. La lógica tomó protagonismo en sus decisiones, lo que le ha permitido tener ascendencia sobre el plantel de Perú. "Él siempre tiene algo contra la adversidad", destaca Christian Cueva, uno de los futbolistas por quien el 'Tigre' apostó en contra de la crítica de todo un país. "Es calmado, nos transmite serenidad, pero sobre todo espíritu ganador. Él es un ganador", agrega el 10 de Sao Paulo. Destacan las personas cercanas al entorno de Gareca que es un tipo proactivo. Como en su mejor época de centrodelantero, se anticipa a las necesidades futuras. Y siempre con pensamientos positivos. Para él, todo está bien. Tiene a los mejores jugadores del mundo, la mejor selección del planeta, el mejor ambiente de trabajo, todo. Y no permite que se diga lo contrario. Si algún aspecto negativo tienta inmiscuirse en la burbuja en la vive, envía a su preparador físico Néstor Bonillo y a Juan Carlos Oblitas a solucionarlo. Lo curioso es que no es exigente con la resolución del mismo. "Es uno de los entrenadores más exigentes con el que he trabajado, pero el más satisfecho de lo que uno puede darle así no sea lo que pidió", recalca García Pye, quien se encarga de la logística de la selección.

Ricardo Gareca es de los entrenadores que piensa que en el fútbol el resultado es lo más importante, sin desconocer que la forma o el estilo hacia la victoria es el verdadero reto de su labor. No es un técnico triunfalista que se deja llevar por las emociones de una victoria. En Quito, por ejemplo, tras derrotar 2-1 a Ecuador por primera vez en la historia de la selección peruana, una vez que arribó al hotel de concentración desde el estadio, con cientos de peruanos en el lobby cantando y arengando a los intérpretes de semejante hazaña, Gareca apenas separó los labios para mostrar los dientes en la que resultó una sonrisa cómplice de un momento lleno de algarabía. Tampoco es un entrenador que frente a la derrota exponga excusas. Al contrario, reconoce haber tenido responsabilidad y muchas veces coincide con el análisis del periodismo expuesto en conferencias de prensa. Pareciera detestar ser el dueño de la verdad. La estrella. Así es Ricardo Gareca. Un entrenador coherente entre lo que profesa y ejecuta. Una persona que está a dos finales de cumplir uno de los sueños frustrados que tuvo como futbolista, esta vez como entrenador de la selección que dejó fuera de México 86: estar presente en un Mundial de fútbol. Para volver a su habitación y llorar como un condenado. De felicidad.

 

Peruanos en el exterior
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Cueva y Trauco se enfrentan por distintas necesidades en Brasileirao

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Sao Paulo recibe a Flamengo (2 pm por GolTV) en choque válido por el Brasileirao. Paolo Guerrero estará ausente debido a la lesión que sufrió ante Bahía. Se espera que Cueva y Trauco sean titulares. El 'Tricolor' buscará el triunfo para escapar del sótano del torneo, mientras que el 'Fla' requiere la victoria para colarse en algún campeonato internacional. 

Peruanos en el exterior
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¿Por qué Claudio Pizarro no arrancó ni jugó ante Bremen, su ex equipo?

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Claudio Pizarro iba a ser titular en Colonia, pero se lesionó en el calentamiento del choque ante Werder Bremen, su ex equipo en Alemania.

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Peter Stoger, técnico del Colonia, anunció a Pizarro como titular. Sin embargo, al peruano le regresaron viejos fantasmas. Por precaución, el ‘Bombardero’ no salió ni siquiera en lista de su equipo para chocar ante su ex cuadro. Claudio sintió un tirón en el muslo, de manera que el entrenador de su actual conjunto no quiso arriesgar. Recordemos que Pizarro se la pasó marginado durante toda la campaña pasada debido a que las lesiones no lo dejaron participar. Y como resultado de ello, Alexander Nouri, estratega del Bremen, prefirió que no le renueven su contrato.

En total, casi 80 minutos registra Pizarro en esta Bundesliga. Contra Leipzig y Stuttgart le tocó ingresar. No había sido inicial, por lo cual esta era su gran oportunidad. Sus 39 años no pasan en vano y es cierta aquella frase que indica que uno debe escuchar a su cuerpo, porque da señales. En efecto, Claudio lo hizo y, por tanto, optó por no arriesgar.