La Opinión

¿Quién dice que los merecimientos no juegan en el fútbol?

¿Quién dice que los merecimientos no juegan en el fútbol?

Foto: FPF

Perú no solo está en puesto de clasificación directa al Mundial de Rusia por sus goles. Por encima de ellos está un propósito de juego. Mauricio Loret de Mola escribe sobre la verdadera valoración que debe tener la Selección Peruana.

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No es cuento, sí una realidad que en la vida debes ganar para demostrar que tu pensamiento es válido. O que es convincente, algo más complicado aún. Transitamos por una etapa de la existencia donde al individuo se le juzga exclusivamente por las consecuciones que obtiene. De hecho, lo que realmente sucede es que a los técnicos se les rechaza en las derrotas y se les admite solo en las victorias. No existe mayor misterio, es una regla fácil. Solo los puntos garantizan una permanencia, porque de lo contrario estarían volando las cabezas. No fue el caso del técnico Gareca, por ejemplo, mas sí de algunas vacas sagradas que liberó la Selección Peruana, como son Pizarro, Vargas o Zambrano, quienes ahora siguen a su país con absoluta nostalgia por medio de un televisor.

Tampoco es un secreto asegurar que en el prejuicio de la gente, la idea y el resultado trascienden casi siempre por rutas opuestas. En definitiva, usualmente van por vías distintas, porque lo normal en el fútbol no es ganar. Eso lo sabemos. Entonces, cuando no conectan y la forma de jugar no se traduce en el marcador, el estratega es descalificado y su discurso, o ahora charlatanería, queda falto de un cargo.

A Gareca nadie le cortará la cabeza. Por el contrario, los triunfos lo avalan y hace mucho que no estábamos tan cerca de un Mundial. Pero se imaginan si el boliviano Justiniano no se devoraba ese gol debajo del arco sur del Monumental o si Godín anotaba de cabeza en la agonía del último choque registrado en el Nacional. Sin duda, los medios no estarían hablando de la revolución o del giro que le dio Gareca al seleccionado mayor. Tampoco de su mano dura a la hora de inflar el universo de jugadores para la Copa América Centenario, ni mucho menos de las tantas llamadas que recibieron las agencias de viajes en los últimos días con consultas referidas a paquetes para viajar a Rusia en 2018.

Por tanto, ¿a qué quiero llegar con esto? Sea cual sea el desenlace, es decir si Perú va o no al Mundial, al equipo de Gareca podemos valorarlo por el juego, más allá de la capacidad que tuvo para sacar adelante resultados. 

Aquellos que dicen que el fútbol se trata solo de goles y no de merecimientos, es porque no entienden el fondo de este juego. Hay que jugar bien para ganar y no viceversa. Un triunfo puede conseguirse por casualidad, pero tres victorias continuas, como las que hiló el equipo de Gareca, traen detrás un estilo y un convencimiento. A Uruguay, Bolivia y Ecuador los dominamos considerablemente. Si bien sufrimos algunos sobresaltos, mientras la defensa anticipó, Yotún halló espacios y Cueva descargó, fuimos mejores. Rotundamente mejores.

De cualquier forma, por estos días el colectivo de Gareca avanza por la autopista del modo y del resultado. Una coincidencia inusual para todos los peruanos. Ahora, repregunto: ¿influyen los merecimientos en el fútbol? Obvio que sí, ¿y si no cómo analizaríamos a un Perú superior a sus rivales?