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La Opinión

Claudio Ranieri le da esperanza al mundo

Claudio Ranieri le da esperanza al mundo

(Photo by Michael Regan/Getty Images)
Nuestro columnista escribe sobre Ranieri, quien nunca obtuvo una liga en su larga carrera y podría alcanzarla con el equipo que menos imaginó: el Leicester City. Al principio lo que parecía una moda austera, Ranieri la transformó en una excelsa traición al mercado monetario por el que se vieron sacudidos y monopolizados tanto el mundo como el fútbol. Agrego a ambos en el mismo saco puesto que la desigualdad salarial y las condiciones de vida de las personas son una radiografía de lo que ocurre ahora en ese juego – si se puede llamar así – denominado fútbol. Manchester City o Chelsea simulan ser como esas empresas que nos marean reluciendo su monstruosa riqueza, capaces de adquirir hasta las estrellas, mientras el Leicester asoma como una institución humilde, de recursos justos, que apenas es considerado en el universo laboral. Entonces, de resultar lo inadmisible, dado que si empleamos matemática simple ratificaremos que la plantilla del Manchester City vale 10 veces más que la del Leicester City, el triunfo dará valor a un pelotón de futbolistas del cual hace meses no conocíamos ni sus nombres y, en menor medida, sus precios. Vardy, Mahrez o Kanté, luego de 35 partidos, dejaron de ser gallos de otro corral para posicionarse como serios candidatos a ser vendidos en el próximo verano europeo. [caption id="attachment_3576" align="alignnone" width="1508"]Fuente: Ian MacNicol/Getty images Fuente: Ian MacNicol/Getty images[/caption] Citamos a Ranieri: “en una época en la que el dinero parece ser lo único que cuenta”, continua Claudio, “nosotros ofrecemos esperanza a todo el mundo”. Por supuesto, entregado a sus convicciones y al holismo, porque, como sentenció Aristóteles, “el todo es mayor que la suma de sus partes”, Ranieri reubicó a la voluntad por encima de la creación. “Correr por encima de todo” es el método de un técnico que no escondió sus prioridades en ninguno de los 19 encuentros, de 22 ganados, en los que perdió la estadística de la posesión. Al Leicester no sólo lo componen Mahrez, Vardy o Kanté. Absolutamente todos los integrantes del equipo inyectan algo al colectivo. Desde Schmeichel, que ataja con el alma de su padre, hasta Ulloa, quien suele ingresar en los segundos tiempos. Y alcancen o no el sueño, lo hecho por los “zorros” es una motivación para aquellos chicos que no poseen las amabilidades de los grandes. La plata compra mucho, es cierto, pero no todo. Aún existen casualidades, como la del Leicester, que anteponen al valor por encima del precio.