La Opinión

Lo absurdo de ser Paolo Guerrero

Lo absurdo de ser Paolo Guerrero

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Mauricio Loret de Mola escribe sobre Paolo Guerrero, a quien etiqueta como "un gallo de otro corral". Su actual nivel le permitiría desenvolverse en Europa.

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Paolo Guerrero ha mutado. O madurado. No hay drama, que se entienda, ahora simula ser un jugador distinto al que estábamos acostumbrados a ver. Más integral y menos alarmista. Desde que Gareca le entregó la cinta de capitán, el punta nacional comprendió que tenía que cambiar el chip. Con palabras, aunque más con actos, debía dar el ejemplo a una nueva tropa de intérpretes, como Edison Flores o Miguel Trauco, que lo catalogan, desde hace algún tiempo, de gran líder y eligen su cara para dar un rostro a la Selección. Por tanto, las quejas, las trifulcas y su apariencia de sentir usualmente que todo el mundo conspira en su contra son, ahora, episodios de ayer.

Lejos de las ‘escenitas’, Paolo Guerrero es un atacante ‘top’. Capaz de complicarle la vida a cualquiera y armar estragos en las áreas custodiadas por tipos que se apellidan Godín, Funes Mori u Otamendi. O a otros zagueros de menor renombre que los rioplatenses recién mencionados, como el chileno Maripán en la Copa Libertadores, el paraguayo Balbuena de Corinthians o el brasileño Henrique de Fluminense en la Serie A de Brasil.

Hagamos una prueba fácil con Guerrero. Rompan su pasaporte, obvien su arraigo peruano y exterminen sus antecedentes. Mírenlo, obsérvenlo. No le pongan letras a la parte superior trasera de su camiseta. Aquel primer control, esa convicción y la autoridad que descubre al adueñarse de la posición, antes de resolver una acción, nos hacen confundir nacionalidades. “Si fuese argentino, brasileño y uruguayo -y esto no es en desprecio al fútbol peruano porque a mí me encanta- estaría jugando en el Barcelona”, manifestó Sebastián ‘El Pollo’ Vignolo, hace solo meses atrás.

Si mi voz no es la más autorizada, tomen como referencia a Diego quizá. Su compañero en Flamengo, recientemente lo colocó a la par de los Suárez o Lewandowski. Algo exagerado, de repente, porque el uruguayo y el polaco son los que mejor oficio tienen actualmente en la materia del gol. “Es uno de los delanteros más fuertes del mundo”, ventiló a los medios el cerebral mediocampista del Flamengo. Por las dudas, también intercedió por Guerrero Zico. Y a la par de los brasileños, Francescoli y Diego Latorre no se quedaron atrás a la hora de maravillar al citar al artillero peruano.

Entonces, ¿Paolo no es un goleador propio del más alto nivel europeo? No haría más que Fernando Torres en el Atlético de Madrid, por ejemplo, o que Roberto Firmino en el Liverpool. No nos vendemos los ojos con Guerrero. Ahora, podríamos decir que es un gallo de otro corral. Por más que el Brasileirao sea uno de los campeonatos más divertidos y atractivos del mundo, por la cantidad de cuadros grandes que lo integran, siento que aún está dos o tres peldaños por debajo de la Premier League, Bundesliga o La Liga.

A los 33 años, Guerrero atraviesa el momento más dulce de su carrera. Tanto en su equipo como en la Selección viene brillando con luz propia y de modo continuo. Antes se le criticaba por su falta de gol, puesto que sus registros anotadores nunca fueron los más envidiables. A lo mucho, convirtió 12 aciertos en 2014 cuando solía calzarse las sedas del Corinthians. Sin embargo, acaba de terminar el Torneo Carioca como el máximo artillero con 10 conquistas y, por más que no marcó en la primera fecha del Brasileirao ante el Atlético Mineiro, también conserva el desafío de repetir lo hecho en el campeonato estadual en la liga brasileña.

En fin, no me imagino un Flamengo sin Guerrero. El conjunto de Zé Ricardo sin Paolo sería uno más del Brasileirao. Sin él no sería favorito en la Copa Libertadores y menos en Brasil, un torneo mucho más complejo que el continental. Además, la estadística dicta que Paolo está encendido. De cada 4 disparos al arco, uno mueve la red. Una marca que muestra su efectividad en esta campaña y la contundencia que lo arropa últimamente cuando se topa con los guardametas.

De cualquier modo, su presente me hace confundirlo con un atacante absurdo, dado que es irracional que con su actual nivel tenga que conformarse con el Brasileirao en lugar de poder participar y deslumbrar, por qué no, en un duelo de Champions.