El comentario de moda después de la derrota de la Roma 5-2 ante Liverpool por la Champions League fue: “Un crimen que el DT Di Francesco haya jugado mano a mano contra los tres importantes delanteros que tiene el equipo red”. Hablan, por su puesto, de Mané, Firmino y Salah, un tridente de lujo.

>> Jürgen Klopp: "El 5-2, aunque parezca que no, es un grandísimo resultado"

Durante los primeros vente minutos, el partido fue parejo. De hecho, fue Roma el equipo que tuvo la jugada más peligrosa tras un remate de Kolarov que se estrelló en el palo. ¿Qué hizo Roma durante esos minutos? Obligó a Liverpool a tener un juego posicional, antes que otro directo, léase su especialidad.

Defender con igualdad de número en defensa supone un riesgo mas no un suicidio. Sí, es probable que Roma debió destinar un jugador más para tener mejores relevos; sin embargo, haber salido a jugar mano a mano no fue el verdadero problema del equipo italiano.

Durante esos primeros 20 minutos, las transiciones de Roma fueron buenas. Cuando la pelota llegaba a Firmino, Salah o Mané, los italianos colocaron una línea de cinco defensas debido al buen trabajo táctico-defensivo que realiazaron los carrileros, algo que no sostuvieron durante los otros 70 minutos.

Pero el gran problema de la Roma fue cuando decidió reducir espacios de asociación al Liverpool desde el achique, adelantado sus líneas en el campo de juego. Una vez que decidió salir, facilitó el trabajo a los espacios que tanto favorecen al equipo inglés. Con un alto porcentaje de acierto en el pase a una alta velocidad, Liverpool mata con estas jugadas.

Roma creyó que utilizando la marca zonal con poca vigilancia sobre el tridente de Liverpool era suficiente para emparejar el duelo y los ingleses sacaron provecho de un Salah que anduvo eficiente y eficaz en su juego. Roma se creyó un equipo de Premier League y terminó llevándose una goleada. El offside no fue su mejor amigo, sino su principal enemigo.

Copa La Liga: dos viejos conocidos a la final
Fútbol Peruano

Este fin de semana se acaba Copa La Liga cuando se enfrenten Atlético FC y Playa del Sol por la tan ansiada copa que todos aspiran levantar. Sin embargo, los partidos por semifinales de este torneo sí que fueron ajetreados y mostraron un gran nivel, dejando fuera a rivales como Real Club e Inmaculada 2004.

En el primer partido de semifinales, Atlético FC siempre la tuvo cuesta arriba frente al equipo de los ex colegiados. Inmaculada 2004 se adelantó con un gran gol de Rodrigo Urrunaga tras un preciso centro de Marco Tovar, que buscaba ser figura. Pero para sus intereses, el conjunto vestido de verde nunca se rindió y así, tras tanta insistencia en el área contraria, consiguieron el empate gracias a Juan Rodríguez, que mandaba al descanso con el empate parcial.

En el segundo tiempo, Atlético FC salió diferente, el entrenador ajusto detalles y se veía otra cara en el equipo liderado por Nicolás Fisher. Sin embargo, no siempre todo va bien. En una jugada en el área de los verdes, tras varios rebotes, Rodrigo Urrunaga clavó el segundo tanto para Inmaculada 2004. Atlético no perdió las ganas de llegar a la final y tras el penal bien pateado Giorgio Sangiorgi, consiguieron el empate transitorio nuevamente. Pero las figuras aparecen cuando más se los necesita. Faltando 5´ para que finalice el partido, apareció Ramón Venegas para meter un golazo desde afuera del área, sentenciar el encuentro y meter al Atlético FC a la final.

Por otro lado, Playa del Sol también la tuvo complicada. Real Club se adelantó en los primeros 10´ del partido, tras un gol de Alonso Galdós que levantó la polémica para el conjunto playero por un supuesto offside. El encuentro prosiguió, estando muy disputado, muchas divididas y oportunidades en ambas áreas. Por parte de Playa del Sol, Franz Hudwalcker, no estuvo muy fino, pero un equipo está compuesto por once jugadores y así, tras un buen centro, Walter Pasache ponía de cabeza el empate final ante un Ennio Gamarra que intentó sacarla de su arco, pero no alcanzó.

Ya en la tanda de penales cualquier cosa podía pasar y la suerte jugó para el conjunto playero. Dos penales fallados por parte de Real Club y uno por parte de Playa del Sol, metía al equipo amarillo a la final de la Copa Liga.