El único triunfo se da en el score

El único triunfo se da en el score

Nuestro Columnista, Gonzalo Silva, escribe sobre?el trasfondo que existe detrás de las sanciones que buscan acabar con la discriminación en el deporte rey. Chile puede ser próximo gran perjudicado.

Las mejoras en la forma de pensar y comportamiento de la sociedad, dependiendo de cuán arraigados estén los problemas, tardan largos periodos en producirse. Debe existir un germen que señale la conducta inapropiada para que, poco a poco, las personas nos vayamos adhiriendo, reconociendo la existencia de la problemática y, sobre todo, aceptar que somos parte de ella, porque vivimos en una sociedad que discrimina, insulta y ofende en la calle y en un estadio de fútbol.

Nos convertimos en testigos (y cómplices) cuando escuchamos el típico ?uh-uh-uh? cada vez que un futbolista afrodescendiente rival tiene el balón, cuando es amonestado, cuando hace gol o cuando se dispone a cobrar una falta. ?Eso ha pasado siempre?, ?es parte del folklore del fútbol?, ?ahora no podemos decir nada?, son las excusas y hasta quejas habituales cuando se señala esta conducta como inapropiada, no porque sea políticamente incorrecta, sino porque denigra y le quita la condición de humano a esa persona (y al colectivo que representa) para convertirla en un animal que no merece respeto, sino desprecio y hasta odio. Que no es racista, dicen, que es solo para ?bajar? al rival, para desconcentrarlo. Puede que tengan razón en esto último. Sí, desconcentran al futbolista que no entiende por qué tanto odio, por qué tanto desprecio por un hecho tan arbitrario como el color de su piel. Pero de que es racista, de eso ninguna duda.

[caption id="attachment_26447" align="alignnone" width="1000"]Foto: Esthefania Bedoya Foto: Esthefania Bedoya[/caption]

A este racismo latente en nuestro fútbol a nivel local se suma, cuando juega la selección, la xenofobia. Las fronteras se convierten en líneas de guerra, la diferencia geográfica en deseo de aniquilación porque creemos que así ganaremos el partido. No por talento, no por una buena ejecución táctica, ni si quiera por suerte o algún fallo favorable del árbitro, sino porque despreciamos al que tiene la camiseta de otro color. Y también se manifiesta la homofobia, presente en una sociedad tan machista como racista. ?Maricón? es un insulto, es de lo más denigrante que podemos expresar, se cree. ?Poropopó, poropopó, el que no salta es un xxxx maricón? (bis), porque ser maricón es un delito, una bajeza y por ello debemos despegarnos, que los homosexuales sean los otros.

Todo esto se ve y, sobre todo, se escucha en los noventa minutos que dura un partido de fútbol. Pasó con Chile, pasó con Ecuador, nuestros clásicos rivales del Pacífico, principalmente porque se nos hace difícil ganarles, si hablamos estrictamente de fútbol, pero en realidad lo son porque son nuestros vecinos más cercanos y porque en nuestra historia común ha corrido demasiada sangre por guerras de los siglos XIX y XX que todavía duelen porque no nos enseñan a superarlas; por el contrario, los medios las reviven y con ello excitan a la afición para que demuestren el comportamiento más primario posible, que nos enfoquemos en el rival y no en nuestro equipo.

[caption id="attachment_26451" align="alignnone" width="1000"]Foto: Selección Chilena Foto: Selección Chilena[/caption]

En este contexto, en la última fecha de las Eliminatorias ha saltado con mayor fuerza los cantos xenófobos de la afición chilena contra futbolistas bolivianos, las burlas por su pedido de salida al mar, pero también el desprecio por la mayoritaria población indígena andina boliviana. Probablemente resulte en una sanción, quizá una de las más drásticas que podamos apreciar en el fútbol sudamericano, porque como ha dicho la propia Federación de Fútbol de Chile, a través de sus futbolistas, ya están con tarjeta amarilla, y para el partido contra Perú estaba en evaluación el lugar de su localía.

Ya tenían el Estadio Nacional suspendido contra Bolivia, justamente por insultos xenófobos registrados en anteriores partidos, y si existía la posibilidad de que regresen, ahora está totalmente descartada. Quizá ni el Monumental del Colo-Colo esté habilitado; quizá sí, aunque con el cierre parcial o total de las tribunas. ¿Nos beneficiará? No lo sabremos hasta que se dé la sanción y la selección juegue el partido, pero es un llamado más de atención a un problema que muchos, probablemente la mayoría, se niega a reconocer o, en todo caso, es la primera en justificar.

[caption id="attachment_26448" align="alignnone" width="1000"]Foto: Selección Chilena Foto: Selección Chilena[/caption]

La atención en Chile nos ha desviado de lo ocurrido en el Estadio Nacional, donde tibiamente se escuchaba el ?uh-uh-uh? contra algún futbolista ecuatoriano, pero que explotó y se evidenció cuando sobre el final del partido un futbolista de este país salió expulsado. Mucho se habla de Chile, pero debemos recordar que la FIFA ya nos sancionó por el poropopó que se escuchó justamente contra esta selección (y ahora contra Ecuador) y las pifias contra su himno. Esta vez se respetó el ecuatoriano, sí, pero no el color de sus futbolistas. Sobre Perú también puede caer una sanción. No servirá para cambiar el comportamiento, no inmediatamente, pero sí debe ser un llamado a suprimir estas conductas, a dejar de agredir y ofender al rival por su origen y por su color; dejar de pensar que la homosexualidad es un delito o, cuando menos, una razón de desprecio y burla.

A Ecuador le ganamos y qué lindo se sintió cuando la tribuna gritó gol, cuando el ?Perú, Perú, Perú? retumbaba en el Nacional, cuando los cánticos se enfocaron en alentar a los nuestros y no en ofender al rival. El germen ya está puesto: algunos callan a los que ofenden, aunque todavía lo hacen por temor a una sanción, no necesariamente porque comprendan el trasfondo del insulto, pero hay que reconocer que es un paso hacia adelante.

[caption id="attachment_26450" align="alignnone" width="1000"]Foto: Selección Chilena Foto: Selección Chilena[/caption]

Entendamos que el fútbol es fiesta y que los colores sirven para distinguir a un equipo de otro, no para trasladar absurdas guerras e históricas diferencias que nos mantienen en el resentimiento y en el deseo de una venganza que nunca llegará, menos en el fútbol, donde el único triunfo, aunque suene redundante, se da en el score, no en la tribuna.

Con Messi, Argentina cae ante Venezuela
Fútbol Mundial

La ‘Vinotinto’ consiguió una histórica victoria sobre la selección argentina, en un amistoso disputado en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid.

A los cinco minutos del primer tiempo, Roberto Rosales habilitó con un pase largo a Salomón Rondón, quien definió ante la salida de Franco Armani. Tras el tanto venezolano, Argentina tomó el protagonismo del encuentro en busca de la igualdad. Con Lionel Messi como principal referente, y Gonzalo Martínez recostado a la izquierda, el conjunto de Scaloni llevó peligro al área rival, pero sin poder concretar. El delantero del Inter, Lautaro Martínez, lo tuvo dos veces de cabeza, tras precisos centros de Messi. Sobre el final, Jhon Murillo sacó un potente remate que puso el 2-0 a favor de Venezuela.

Ya en la segunda mitad, Argentina logró descontar a partir de un contrataque. Messi condujo y se la cedió Matías Suárez, quien habilitó a Lautaro Martínez, que definió solo ante el arquero Faríñez. Con el correr de los minutos, Argentina estuvo cerca de la igualdad, pero a los 29 minutos Josef Martínez, de penal, marcó el 3-1 final para Venezuela.