Bengoechea y la realidad de un pelotazo sin sentido

Bengoechea y la realidad de un pelotazo sin sentido

Por MAURICIO LORET DE MOLA

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Hay una certeza, los futbolistas de Alianza Lima no sienten el juego que vuela por la cabeza de Bengoechea. No simula ni quedan dudas luego de ver cómo el pelotazo ha dejado de ser una opción para convertirse en una condición blanquiazul. Sin duda, es una necesidad que ante Sport Rosario puede alcanzar, aunque frente a Palmeiras, evidentemente, no.

Si esa es tu primera intención, por lo menos los jugadores deben interpretar el concepto. Pero si tu centrodelantero no gana una sola acción por los aires, algo lógico si revisamos su ficha y notamos que mide 1,69, y los que vienen detrás no arman bloque ni ganan la dividida, entonces no hay chance alguna que puedan buscar ganar la tan mencionada 'segunda pelota'. El plan A,B y C de Bengoechea ante un alternativo Palmeiras siempre fue un balón largo, casi siempre anticipado, que tampoco fue capaz de propiciar una contra, dado que ni siquiera distinguimos una superioridad numérica.

A su vez, las tenencias de Alianza Lima fueron efímeras. Muy cortas. Palmeiras no demoró en reiniciar rápido los ataques al incitar la pérdida del rival forzando la presión alta, doblando marcas e instando a que los blanquiazules se desarrollen mirando más a Campos que a Jaílson.

Pasando a campo contrario, el balón fue de fuego para Alianza. Cruzado y Vílchez fueron fácilmente referenciados dando luces de ser elementos más de combate y no tanto de juego, cuando nuestro prejuicio remarca lo contrario.

En definitiva, Alianza es un espejismo del equipo que gritó campeón en 2017. También jugaba al pelotazo pero con distintos nombres propios. Ahora no tiene la pegada que antes maquillaba la escasez del juego. Al final de cuentas, el Descentralizado engaña y, más aún, cuando el pelotazo, hoy más aislador que integrador, por más que duela en especial a Bengoechea, perdió absoluto sentido.