Escribe Horacio Zimmermann

Jugamos dos, perdimos ambos. Los resultados son importantes. Aunque sea en amistosos. La conclusión de los partidos contra Holanda y Alemania es: estamos a la altura, pero nos hace falta subir un escalón para poder ganar esta clase de partidos. Ya no solo competirlos, sino ganarlos. Pero el balance es positivo a partir de cómo encaramos estos duelos. Porque nos olvidamos de ese prejuicio tonto que es “jugar desde la inferioridad”. Fuimos y nos plantamos de igual a igual. Nos superaron y los superamos por momentos. Es normal con rivales de máxima categoría. Pero lo rescatable es haber ido a jugar a lo nuestro. Con pelota al piso, que es algo que reclamábamos hace muchos años. Ya no somos pelotazo. Ahora tenemos una identidad. Un estilo.

Las grandes selecciones del mundo a veces consiguen resultados aun jugando mal. O sin necesidad de mostrarse superiores. Esto a partir de que capitalizan los errores del rival con un alto porcentaje de eficacia de cara al gol. Nos pasó contra Francia, Holanda y Alemania. Nuestras fallas, puntuales, no solo en defensa sino también en ataque -las que tenemos hay que meterlas-, terminaron dándole el triunfo a nuestros rivales. Los partidos nos dejaron la sensación que los goles que nos hicieron fueron a partir de errores que se pueden corregir en el corto plazo. Porque se trató, en la mayoría de casos, de errores individuales. Que por supuesto deben tener una corrección colectiva. Es decir, debemos mejorar un aspecto que se ha convertido en tendencia frente a estos contrarios: el trabajo post pérdida del balón. Porque nos generan ocasiones o nos anotan cuando perdemos la pelota en cualquier zona del campo. Y eso se paga en el máximo nivel de competencia.

>>Dos rivales acorde al crecimiento

Los momentos. Otro tema importante. En la medida que el equipo sepa prolongar sus buenos momentos -de control del partido o de superioridad- durante la mayor parte de los compromisos, va a empezar a ganar esta clase de duelos. Los grandes equipos son aquellos que no se resienten. Que incluso cuando se ven superados logran que no les anoten. Pasó ante Alemania en el primer tiempo. Por dos cosas: una buena actuación de Gallese y la falla de los teutones en el último remate. Lo positivo fue salir con otra cara en el segundo tiempo sin necesidad de echar mano de algún jugador que estaba en la banca de suplentes. Gareca mencionó la palabra clave: sostener.

Otro punto importante de cara a lo que prosigue en el camino de la selección es encarar los demás partidos sin necesidad de confiarnos por haber estado a la altura de lo que exige la competencia contra equipos de máxima categoría como los mencionados. Todos los partidos, la selección debe encararlos como si se tratase de enfrentar a Francia o Alemania. Aquí tendrá que trabajar mucho el comando técnico y el psicólogo Marcelo Márquez. Los elogios deben alentarnos. Y no conformarnos. Lo decía Marcelo Bielsa: los elogios son de una hipocresía absoluta. Perú no debe deteriorar su autoestima en la derrota ni pensar que hemos alcanzado el punto más alto en la victoria. Ya lo ha reiterado Gareca en varias oportunidades: debemos pisar tierra.

Copa La Liga: dos viejos conocidos a la final
Fútbol Peruano

Este fin de semana se acaba Copa La Liga cuando se enfrenten Atlético FC y Playa del Sol por la tan ansiada copa que todos aspiran levantar. Sin embargo, los partidos por semifinales de este torneo sí que fueron ajetreados y mostraron un gran nivel, dejando fuera a rivales como Real Club e Inmaculada 2004.

En el primer partido de semifinales, Atlético FC siempre la tuvo cuesta arriba frente al equipo de los ex colegiados. Inmaculada 2004 se adelantó con un gran gol de Rodrigo Urrunaga tras un preciso centro de Marco Tovar, que buscaba ser figura. Pero para sus intereses, el conjunto vestido de verde nunca se rindió y así, tras tanta insistencia en el área contraria, consiguieron el empate gracias a Juan Rodríguez, que mandaba al descanso con el empate parcial.

En el segundo tiempo, Atlético FC salió diferente, el entrenador ajusto detalles y se veía otra cara en el equipo liderado por Nicolás Fisher. Sin embargo, no siempre todo va bien. En una jugada en el área de los verdes, tras varios rebotes, Rodrigo Urrunaga clavó el segundo tanto para Inmaculada 2004. Atlético no perdió las ganas de llegar a la final y tras el penal bien pateado Giorgio Sangiorgi, consiguieron el empate transitorio nuevamente. Pero las figuras aparecen cuando más se los necesita. Faltando 5´ para que finalice el partido, apareció Ramón Venegas para meter un golazo desde afuera del área, sentenciar el encuentro y meter al Atlético FC a la final.

Por otro lado, Playa del Sol también la tuvo complicada. Real Club se adelantó en los primeros 10´ del partido, tras un gol de Alonso Galdós que levantó la polémica para el conjunto playero por un supuesto offside. El encuentro prosiguió, estando muy disputado, muchas divididas y oportunidades en ambas áreas. Por parte de Playa del Sol, Franz Hudwalcker, no estuvo muy fino, pero un equipo está compuesto por once jugadores y así, tras un buen centro, Walter Pasache ponía de cabeza el empate final ante un Ennio Gamarra que intentó sacarla de su arco, pero no alcanzó.

Ya en la tanda de penales cualquier cosa podía pasar y la suerte jugó para el conjunto playero. Dos penales fallados por parte de Real Club y uno por parte de Playa del Sol, metía al equipo amarillo a la final de la Copa Liga.