Un 10 ante River: Las espaldas y el oxígeno

Un 10 ante River: Las espaldas y el oxígeno

Escribe Daniel Cáceres

El próximo jueves Alianza Lima enfrenta a River Plate, el último campeón de la Copa Libertadores. Y creemos que debe seguir apostando por la utilización de un “10”. ¿Por qué? Por 2 razones que resultan claves:

  1. “Ganar las espaldas de los volantes de primera línea” (en ataque): Ponzio no tiene la misma velocidad de años anteriores y el acompañante (aún una incógnita ante las lesiones de Fernández y Palacios) será el juvenil Ferreira o el recién recuperado Enzo Pérez. El primero es un enganche que Gallardo ha reconvertido en volante de primera línea y el segundo es un volante de segunda línea que suele hacer muchas transiciones en ataque y dejar descubierta su zona.  En conclusión, hay un espacio que un “10” podría aprovechar.
  2. “Darle oxígeno a Cartagena” (en defensa): Cartagena necesita apoyo en la marca. Las opciones para acompañarlo en una línea de 2 volantes detrás del “10” son Cruzado y Costa. Este último puede aportar mayor intensidad y despliegue en un partido que lo requerirá. Eso sí, Cruzado puede entrar en el 2ndo tiempo para mantener la tenencia del balón en caso Alianza Lima vaya ganando el partido o si se necesita el pase largo a las espaldas de los laterales si el partido está trabado. Pero para que Costa termine de ubicarse al lado de Cartagena y apoyarlo en la labor de contención, el 10 debería ser Arroé.

La variable Arroé

Cuando Ramírez es ubicado de “10” tiende a bajar hasta la primera línea de la volante a pedir el balón al no ser su mayor virtud el jugar de espaldas. Esto trae 2 consecuencias:

  1. Se genera una sobrepoblación en la primera línea de la volante que desordena a Costa y Cartagena.
  2. Queda despoblada la zona donde se ubica el “10”, el equipo se hace largo y pierde sorpresa.

Arroé, en cambio, está más habituado a jugar en esta posición, más allá de que en los últimos años se ha ubicado por las bandas. A diferencia de Ramírez, sabe jugar de espaldas al arco y esperar el pase de los volantes de primera línea para girar y maniobrar, dar un pase o rematar al arco.

No se trata de quién es mejor jugador, se trata de una necesidad específica: aprovechar el espacio vacío. Ello para darle fluidez a un equipo en un partido tan relevante como este. Mejor aún si es con un jugador veloz como Arroé. Veamos que nos muestra contra César Vallejo.