Por Omar Quispe Navarro

Perú se juega 35 años de frustraciones en la próxima fecha doble de Eliminatorias. El desenlace del camino a Rusia 2018 pone a la ‘Blanquirroja’ en La Bombonera, y ante el cuestionado presente de la Selección Argentina más de una voz clama: “hay que ir a ganar a Buenos Aires”. Una frase popular, que leemos en la prensa y entra a la cabeza de los protagonistas. Una frase que nubla la convicción y nos hace bajar la guardia.

“Nos pedían que vayamos a Chile y nos lleváramos los 3 puntos, cuando teníamos que ser más inteligentes. Primero debimos contrarrestar a ese equipo chileno que tenía dos grandes goleadores (Iván Zamorano y Marcelo Salas). Sin embargo, salimos a jugarle de igual a igual. Al final nos costó. Ahí se nos fue la clasificación de las manos”, reconoció Roberto Palacios en más de una entrevista sobre el partido clave de las Eliminatorias Francia 98.

>> ¿Cuántos entrenamientos tendrá Perú antes de chocar con Argentina?

El 4-0 en Santiago es algo difícil de olvidar. Perú venía de tres victorias consecutivas ante Bolivia, Venezuela y Uruguay, Chile de perder de local con Argentina, el empate alcanzaba para jugar el Mundial, pero el contraste entre el momento del equipo de Juan Carlos Oblitas y Nelson Acosta invitaba a pensar en un triunfo donde nunca habíamos ganado por Eliminatorias. El resultado no lo pudo explicar mejor el ‘Chorri’.

“Hemos pagado el costo de ir a ganarle a River en su campo", dijo hace poco Roberto Mosquera tras perder de manera increíble, y humillante, la clasificación a semifinales en la Copa Libertadores. El objetivo del entrenador de Wilstermann se puede justificar (erróneamente) por el 3-0 que se comió el equipo de Marcelo Gallardo en Cochabamba, el empate ante Atlético Mineiro en Belo Horizonte y los tres partidos previos de local que River no pudo ganar en la copa.

Wilstermann bajó la guardia, no logró alcanzar la convicción que tuvieron en sus presentaciones anteriores, algo que también pasó en la Eliminatoria de 1997 y que no se puede repetir en La Bombonera. No “hay que ir a ganar a Buenos Aires”, hay que ir a hacer el partido más inteligente, pensar primero en anular la incuestionable calidad del plantel que encabeza Lionel Messi y después aspirar a dar el golpe que nos ponga a un paso del Mundial.