Bengoechea va de frente, no a las espaldas

Bengoechea va de frente, no a las espaldas

Mauricio Loret de Mola escribe sobre la actual versión de Alianza Lima. El cuadro de Bengoechea mejoró, y mucho, en el segundo partido. Claramente más alineado a los que nos acostumbró en 2017.

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El juego asociado y los quinientos toques es un mito. Los nombres propios también se engañan a sí mismos. Poseer a Cruzado y Luis Ramírez ya no revela una intención de tenencia absoluta. Ya no son los jugadores de Markarían, ahora son los elementos de Pablo Bengoechea. El uruguayo los recuperó, cuando ambos había caído en un pozo pasajero. Es más, Rinaldo es hoy volante de marca puro, por más que muchos lo puedan tener registrado como un interior. Y ‘Cachito’ es más un enlace que un mediocampista mixto. En este caso, abramos los ojos, el pasado no debe alterar este presente.

¿A qué quiero llegar con lo expuesto? A que los blanquiazules deben respetar la esencia que los llevó a gritar campeón después de diez largos años. De hecho, Bengoechea jamás pregonó un plan en el que su equipo mastique mucho las acciones. El Alianza ganador del Apertura y Clausura en tres o cuatro toques dañaba. Y mucho. O de lo contrario, una pelota parada podía garantizar el triunfo.

A Bengoechea muchas veces se le reclamó por la forma. Pero él nunca dramatizó ni engañó a la gente. Se ganó a Matute con la verdad. No fue de espaldas, lo hizo de frente y observando bien a los ojos. “Lo más importante es ganar”, ventiló a los medios en más de una oportunidad, sin titubeos ni confusiones que alimenten la estética del club.

Entonces, si bien ante Comerciantes Unidos en la primera fecha del Torneo de Verano buscó variar su medular para tomar el control de encuentro, en la segunda fecha contra Ayacucho de visita no especuló. Abrió su cartas desde el inicio. Y el tanto de Ramírez es la mejor revelación de aquello. Practicismo en estado puro. Hohberg para Cruzado, Rinaldo devuelve a Alejandro que busca con un centro a Ramírez y Luis en dos toque resuelve para permitir a Alianza robarse los tres puntos.

Alianza no gusta, pero juega bien. No confundamos. Bengoechea idealizó un sistema que potencia a las individualidades. Tomás Costa es fundamental para cohesionar más la idea del estratega uruguayo, por más que inició el último cotejo desde el banco. Es de esos futbolistas que hacen mejores a sus compañeros, más allá que muchos lo vean más como un destructor que un organizador.

En definitiva, los hábitos reforzarán el funcionamiento. Sin duda, algunos jugadores responden a las solicitudes de Bengoechea. Un equipo que bajo esa manera buscará derrotar en la casa de la Selección, el Estadio Nacional, a Boca Juniors sin traicionar un modo que hasta renunciando a la pelota podría ser efectivo.