Mamá, papá, puedo morir en paz

Mamá, papá, puedo morir en paz

Por Mauricio Loret de Mola

Encadenados por las derrotas, sin poder gritar nuestras victorias al mundo, estuvimos contenidos por 36 años. Muchas niñeces se alimentaron de fantasmas cargados de escepticismo propios de un sinfín de marcadores dolorosos. Caídas categóricas, sin sustento, con un abismo donde no habían piedras por dónde empezar a trepar. Siempre nombres por encima de las funciones y futbolistas que, a pesar de tener todas las armas para triunfar, se confundían entre el montón por actuaciones y escenas propias de sus subdesarrolladas formaciones. Hay que sacrificar cosas para luego ganar y no viceversa.

A nosotros no nos engañan. No sabemos todas las barbaridades que suceden dentro de un vestuario, pero tenemos fuentes que nos descubrieron varias de ellas. Ricardo Gareca, apoyado y aconsejado por un ‘viejo zorro’ como Oblitas, supo elegir el momento exacto en el cual debía darle un vuelco a esta Selección. Vargas y Zambrano eran un revés para este grupo. Unido por cierto del que formaron un núcleo de jugadores comprometidos capaces de dejar la piel por cruzarse la banda en el pecho.

Pizarro fue uno de los que salió al frente a decir ‘esto es lo que hay’, antes de iniciar las Clasificatorias. Pero te equivocaste, Claudio. Claro que habían jugadores, aparte de los de mayor cartel. Gareca confió plenamente en su sensibilidad futbolística y confabuló un plantel ideado por futbolistas que destacaron en el Apertura peruano, dejando fuera a peces gordos de apellidos Pizarro, Vargas, Zambrano o Farfán, quien luego por mérito propio retornó para descubrir realmente de qué está hecho.

>> ¿Qué rivales podría tener Perú en el Mundial?

Recordemos que cuando el ‘Tigre’ le dio un giro de 180 grados a esta Selección, elementos como Edison Flores, Raúl Ruidíaz, Miguel Trauco o Aldo Corzo se desplegaban en el campeonato nacional. Eso sí, la Copa América Centenario fue el escenario perfecto para que algunos de los mencionados intérpretes dejen suelo peruano para triunfar en el extranjero y, a su vez, vayan ganado rodaje en el conjunto patrio.

Continuidad y trabajo. Aquellas fueron las palabras que lideraron el auténtico diccionario de Gareca. Un estratega que se cargó encima a un cúpula de ridículos periodistas nacionales durante gran parte del proceso para ratificarnos con una sucesión excepcional de triunfos continuos que sí podemos. Siempre con un discurso alineado al respeto y a la coherencia, y sin necesidad de regalarle a la prensa algún título de portada. La mesura y la humildad siempre arroparon su proceso.

Nosotros siempre creímos en Perú. Por eso es que creamos D’ENGANCHE, justamente para esta clasificación. De seguro que tras algunas derrotas vimos lejos en cierta instancia el Mundial, pero nunca dejamos de apoyar a los seleccionados. Varios de ellos amigos de la casa. Decimos amigos, aunque bajo el código que nos da el rótulo de periodistas. Y ahora nuestra profesión cobra más vida, porque el sueño de ver a Perú en el Mundial se hizo realidad. Una misión cumplida que nos libera de tantas recordadas derrotas de consecuentes llantos. En Rusia lloraremos al cantar, pero ahora de alegría. De emoción. Entonaremos más fuerte que nunca el ‘somos libres, seamos’, como nunca nadie nos oyó. Somos mundialistas, muchachos. Contra todo. Contra todos.

Paolo cae en la primera final de la Copa Brasil
Peruanos en el exterior

Inter de Porto Alegre perdió 1-0 en su visita a Athletico Paranaense. Bruno Guimaraes anotó en el minuto 58. Paolo Guerrero jugó todo el partido. La revancha se juega el próximo miércoles en el Beira-Rio.