El Melgar-Cristal fue una decepción

El Melgar-Cristal fue una decepción

El partido fue una decepción. Ninguno de los dos equipos logró confirmar su reconocida capacidad para el ataque: Cristal, uno de los clubes más goleadores del año, dedicó más tiempo a la tarea de la recuperación del balón antes que al de la creación. Y Melgar, de local, y con más del 70% de posesión de la pelota, no logró provocar suficiente daño a su rival.

La realidad no corresponde con la expectativa que despertó el partido. El juego fue lento y trabado. La figura del mismo fue el murmullo que antecedió a cada aproximación de uno y otro equipo al área contraria.

Cristal salió al campo armado para defender y terminó secundarizando los aspectos ofensivos del juego. Solo le interesó lo que pasaba en las áreas. No le importó la pelota. Tampoco la iniciativa del trámite. Despreció la posesión y privilegió la recuperación. Entendió que para ganar era necesario provocar, primero, que Melgar jugara mal.

Aun así, con una línea de cuatro atrás parada mucho más cerca de lo normal de la portería de Penny, consiguió generar las opciones más claras de gol (tres remates al palo y un gol de penal de Ifrán) y logró que Melgar le llegue poco. O nada. Finalmente, obtuvo dos cosas importantes: no perder y marcar un gol de visita.

Lo de Melgar fue antagónico. Asumió el protagonismo del partido desde el primer minuto. Se quedó con la pelota, aunque sin ideas en el ataque. El equipo de Reynoso no tuvo opciones de gol favorables, principalmente porque no contó con el indispensable factor sorpresa. Frente a un Cristal que puso todo su esfuerzo en detectar cualquier intento de progreso del rival, la asociación de Melgar no fue suficiente. Hizo falta inspiración individual.