?Tenemos que ser un equipo protagonista. Disponer del balón la mayor cantidad de tiempo posible. Pensar en el juego en campo rival y defender lejos de nuestro arco?.

Mariano Soso, enero del 2016.

?Cristal es un equipo que debe gustar al público, que juegue bien. No puede tener un técnico que especule o que vaya ganando por un gol y se tire atrás?.

Francisco Lombardi, diciembre del 2015.

Ganar es siempre el objetivo. Jugar de una manera determinada, dando espectáculo, generando adhesión del espectador, una aspiración. Un sueño. Una ambición lejana. Muy lejana. Cristal es el campeón nacional. Celebra el triunfo, la estrella dieciocho, ¿pero abraza la forma?

El título debe ser valorado a partir de los objetivos trazados. El primero lo cumplió: consiguió el título. Y de manera justa, independientemente del método utilizado. Sin embargo, el otro análisis es a partir del anhelo (desvinculado del resultado). ¿Cristal juega como realmente quiere?

En las finales del campeonato, Sporting Cristal dispuso de un fútbol alejado de la ambición de su dirigencia y del pensamiento que en un inicio manifestó su entrenador. La contradicción está expuesta en las declaraciones de Mariano Soso y Francisco Lombardi al inicio de este texto.

Cristal dejó ser protagonista a Melgar. Le entregó la pelota la mayor cantidad de tiempo. Defendió más cerca de su arco que del contrario. Especuló, se tiró atrás y sus esfuerzos estuvieron vinculados a la recuperación de la pelota. A neutralizar antes que a crear. Válido, sí. Anhelado, no.

[caption id="attachment_37918" align="alignnone" width="1000"]Sporting Cristal Lobatón levanta la Copa Movistar (Foto: Esthefania Bedoya)[/caption]

No se trata de menospreciar el título. Se reconoce que utilizó recursos nobles. Existe un mérito que debe ser reconocido por todos: el resultado. No obstante, el alejamiento de la idea inicial termina siendo una cotradicción de fondo. La mayoría de hinchas no se sienten identificados con el juego de Cristal (según una encuesta realizada en Twitter).

De hecho, personas cercanas al entorno de la tienda rimense afirman que desde el seno de la dirigencia reconocen que el equipo está desvinculado de ciertas pautas básicas del manual. Consideran que los planteos son inteligentes, pero pasivos, y afirman que revisarán el tema a fin de año junto a Mariano.

La goleada ante La Bocana

En mi opinión, el partido contra el descendido La Bocana en el Gallardo fue un punto de quiebre. Soso puso su cargo a disposición, pero la directiva lo respaldó. Allí hubo un cambio.

La interpretación es la siguiente: Mariano quedó aterrado con la condición de ser derrotado. Personas que lo vieron ese día en el vestuario mencionan que nunca antes había estado así.

Siendo la del derrotado una condición indeseable, Soso empezó a jugar a evitar ser derrotado. Pasó de jugar como quiere a como puede. Y en el reconocimiento de sus debilidad estuvo la virtud.

En esa línea es que mejoró notablemente la eficacia de su montaje defensivo. No obstante, en ese camino, también desatendió aspectos ofensivos y terminó secundarizando el ataque, dejándolo únicamente a la inspiración individual.

Cristal empezó el?año con el anhelo de confirmar un estilo.

Terminó el año siendo su propio antagonista.