Una mirada optimista a la derrota de Perú

Una mirada optimista a la derrota de Perú
Un equipo que hace 30 años es octavo en Sudamérica y llega a Rusia a jugar al fútbol de toda la vida, con pelota a ras de campo, con toque y gambeta, y con todo lo que implicaba debutar, merece un mejor reconocimiento y una mirada optimista, independientemente del resultado, de la derrota, que duele. Y mucho.

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Hubo dos errores puntuales que nos costaron la derrota. Uno en cada área. Haber fallado el penal es uno. Haber Ramos querido romper la línea para marcar a un jugador que no le correspondía es el otro. Ojo, no estamos diciendo que Cueva y Ramos son los culpables de la derrota. Simplemente que es la realidad. No señalamos, describimos lo que consideramos fue determinante.  
 
Aun con los errores, la selección fue mejor que Dinamarca en el trámite del compromiso. Mereció un mejor resultado. Pero como el fútbol no es de merecimientos sino de eficacia, perdimos. Pero seguimos ganando respeto. Los diferentes medios de comunicación, periodistas, ex jugadores y más personas ligadas al fútbol, coinciden: Perú fue mejor, Dinamarca hizo el gol. Análisis sencillo.
 
Podríamos quedarnos con ese análisis y listo. Sin embargo, lo que ofreció Perú fue más allá. Bien asociado y vinculado con la pelota para aproximarse al área rival, para crear situaciones. Para presionar y quitar el balón o para tapar líneas de pase y salir de contra. Con buenas jugadas individuales y sobre todo dejando una muestra envidiable para el mundo: somos un equipo unido. Lo demostró la imagen de Cueva junto a sus amigos siendo consolado tras haber errado el penal en la primera etapa.
 
Perú está en condiciones de vencer a Francia. Está vivo. Y los galos no son el cuco. Si este Mundial ha arrojado una mirada hasta lo que va de desarrollado, es que por ahora, salvo Rusia ante Arabia, la paridad es una tendencia. Ya no solo juegan las individualidades. O su capacidad o el equipo de donde vienen. Juega diferentes situaciones. La táctica, el planteo, la fuerza anímica. Y la suerte, claro. Esperemos que esta vez nos acompañe. Porque ante Dinamarca nos abandonó.
 
Copa La Liga: dos viejos conocidos a la final
Fútbol Peruano

Este fin de semana se acaba Copa La Liga cuando se enfrenten Atlético FC y Playa del Sol por la tan ansiada copa que todos aspiran levantar. Sin embargo, los partidos por semifinales de este torneo sí que fueron ajetreados y mostraron un gran nivel, dejando fuera a rivales como Real Club e Inmaculada 2004.

En el primer partido de semifinales, Atlético FC siempre la tuvo cuesta arriba frente al equipo de los ex colegiados. Inmaculada 2004 se adelantó con un gran gol de Rodrigo Urrunaga tras un preciso centro de Marco Tovar, que buscaba ser figura. Pero para sus intereses, el conjunto vestido de verde nunca se rindió y así, tras tanta insistencia en el área contraria, consiguieron el empate gracias a Juan Rodríguez, que mandaba al descanso con el empate parcial.

En el segundo tiempo, Atlético FC salió diferente, el entrenador ajusto detalles y se veía otra cara en el equipo liderado por Nicolás Fisher. Sin embargo, no siempre todo va bien. En una jugada en el área de los verdes, tras varios rebotes, Rodrigo Urrunaga clavó el segundo tanto para Inmaculada 2004. Atlético no perdió las ganas de llegar a la final y tras el penal bien pateado Giorgio Sangiorgi, consiguieron el empate transitorio nuevamente. Pero las figuras aparecen cuando más se los necesita. Faltando 5´ para que finalice el partido, apareció Ramón Venegas para meter un golazo desde afuera del área, sentenciar el encuentro y meter al Atlético FC a la final.

Por otro lado, Playa del Sol también la tuvo complicada. Real Club se adelantó en los primeros 10´ del partido, tras un gol de Alonso Galdós que levantó la polémica para el conjunto playero por un supuesto offside. El encuentro prosiguió, estando muy disputado, muchas divididas y oportunidades en ambas áreas. Por parte de Playa del Sol, Franz Hudwalcker, no estuvo muy fino, pero un equipo está compuesto por once jugadores y así, tras un buen centro, Walter Pasache ponía de cabeza el empate final ante un Ennio Gamarra que intentó sacarla de su arco, pero no alcanzó.

Ya en la tanda de penales cualquier cosa podía pasar y la suerte jugó para el conjunto playero. Dos penales fallados por parte de Real Club y uno por parte de Playa del Sol, metía al equipo amarillo a la final de la Copa Liga.