Messi: A falta de gol, asistencias – Maradona sos uno más – Neymar welcome to Miami

Inauguramos noticiero en Denganche. Todos los días a una hora aún por definir, no te pierdas los datos que tendría que manejar un fanático del fútbol.

No es lo mismo comunicar que transmitir. Daniel llegó a las entrañas, se infiltró en nuestros corazones dejando atrás los rollos políticos y los desórdenes de un país tan inestable. Los gritos de Peredo, trasladados en llantos comunales, en abrazos interminables y en sobredosis de amor propio no son comparables con absolutamente nada. Nunca vimos algo igual. Por lo menos, la gente de mi generación y me atrevería a decir que también las anteriores. Yo, al tenerlo tan cerca, al haber coincidido en tantas noches de Partido Aparte o en almuerzos durante mis tiempos en CMD, no noté con claridad la trascendencia del tipo que tenía al lado. Dicha idea me la rememoró un amigo por la mañana. En definitiva, no era más que el mejor periodista que parió el Perú durante la última época. Su voz, fuerza y emoción unieron espacio y tiempo. Juntaron los 15 con los 70. A niños y abuelos, cambiando y olvidando los juicios parlamentarios por sus efusivas y originales continuaciones al esencial grito de ‘gol peruano’.

“Sé reconocido, no conocido. De esos ya hay muchos”.

El sentido de pertenencia es innegociable. Te recuerda quién carajos eres. De dónde diablos vienes. Evidentemente somos peruanos, pero siempre es necesario que la pasión lo reviva y te lo recuerde. Sin duda, Ricardo Gareca y sus hombres fueron acompañados por un relato que será impermeable al tiempo. Daniel Peredo era el Paolo Guerrero del periodismo deportivo. El mejor en su puesto (o en sus puestos). Un genio capaz de trascender en televisión, radio y prensa escrita. El que narraba, comentaba y redactaba siendo siempre él. El que lanzaba la ‘pepa’ del día y también quien se detenía un momento para dejarte una frase, o consejo de pata, acompañada de mucha escuela.

“Sé reconocido, no conocido. De esos ya hay muchos”, me dijo una tarde de mayo de 2013, mientras veíamos una serie de Copa Libertadores en la oficina del medio donde trabajábamos juntos.

Lo vivido hoy en el Estadio Nacional es algo que nos sobrepasa. Es inédito. No recuerdo en el mundo un homenaje tan grande como el visto en la casa de la Selección Peruana. Su hogar de incontables veces, en derrotas, empates y victorias inolvidables. En la cabina del José Díaz, hoy tan suya, dejó la garganta y nos dio su corazón. Aquel mismo que agarró con su mano para ponerlo al servicio de más de 30 millones de peruanos y también para potenciar nuestro amor propio hacia la bandera. Ese que no se compra en cualquier farmacia y que nos obliga a querernos por sobre todas las cosas; porque para ser sincero: nada nos unió tanto en noviembre del año pasado que los tantos de Farfán y Ramos ante Nueva Zelanda y la voz de Daniel Peredo. Sí, la voz que identificó a cada rincón de todo un pueblo.

Un frío que no esperábamos nos recibió en Morelia. En short y mochila en mano llegamos a la estación de buses a las 4:30 a.m., media hora antes de lo indicado en el itinerario. La idea inicial era organizarnos en la terminal y salir a la ciudad a hacer tomas de apoyo y encuestar a la gente sobre los goles del pequeño delantero peruano que llegó a Monarcas. Sin embargo, el frío nos llevó primero a un hotel, donde encontramos a nuestro primer encuestado, el recepcionista, a quien no fue necesario hacer una pregunta inicial, la casaca de Perú que llevábamos puesta, y la casaca de Morelia que él vestía, inició una pequeña conversación que confirmó el aprecio que se ganó Raúl Ruidíaz entre los morelianos. “Ojalá no se lo lleven”, fue la sincera frase final de aquella charla.

Horas más tarde estábamos entrando al estadio Morelos, hermoso escenario, con excelentes instalaciones, donde lamentablemente Monarcas no iba a entrenar. La importante victoria sobre Necaxa dos noches antes, y el feriado que se venía por el día de Día de Muertos, dio un segundo día libre al plantel rojiamarillo. Una noticia que nos dio Carlos Figueroa, Jefe de Prensa del Club, con quien hicimos todas las coordinaciones, vía correo y WhatsApp, durante un mes antes del viaje. Carlos fue sincero desde un inicio, estaba hastiado de que a Raúl le pregunten sobre el polémico gol que le hizo a Brasil. Un tema del pasado, que poco tiene que ver con el gran momento de ‘La Pulga’ en el fútbol mexicano. Nosotros la teníamos clara, no estábamos en Morelia para hablar del pasado, nos interesaba el presente.

Raúl llegó puntual, venía de retocar parte de sus tatuajes y estrenando ‘brackets’ en los dientes de abajo. “Siempre quise usar fierros”, me aseguró, para luego confesarme que al parecer no era muy necesario haber iniciado su tratamiento de ortodoncia. Raúl Ruidíaz es así, un tipo que busca realizar sus anhelos, entusiasta y bromista, sin pelos en la lengua cuando está en confianza, y un gran diplomático ante cámaras. Nos conocemos de tres notas previas que le hicimos en Lima, o sea ya van cuatro, un buen número para un futbolista al que no le gusta hablar mucho con la prensa y menos dar exclusivas. No porque no sepa como desenvolverse, su principal preocupación es no alterar el ambiente, tiene claro que hay mala prensa que desnaturaliza declaraciones y puede causar daño.

La entrevista consideramos nos salió bien, pero eso ya lo evaluarán las personas que vean buena parte del especial que hemos armado en Denganche.com. Un especial que nació a partir del gran interés de la gente por el éxito de Raúl Ruidíaz en México, así nos los mostró el impacto que causan sus goles en los medios digitales, no solo en Perú, también en Morelia. Una ciudad que se merece tener fútbol profesional y que entregará Hasta el último Aliento por conseguirlo. Historia que se definirá a mediados del 2017 y que promete tener como gran protagonista a un peruano.